
Imaginada a partir del juego semántico que produce la palabra suite, Max Gómez Canle presenta un conjunto de obras pensadas a modo de instalación. La suite o habitación, creada por el artista, incluye objetos, pinturas, mobiliario y una futura suite, o primera pieza musical, realizada en conjunto con el compositor Nicolás Bacal e interpretadas por la joven pianista Violeta Nigro Giunta.
En ese habitáculo íntimo, semi-lujoso concebido por Gómez Canle, sobre un mueble de madera iluminado puntualmente, una escultura de montaña con urna de bronce muestra en su interior un juego de video game: Tetris 1,que a diferencia del real jamás acelera su paso. En frente, otro mueble pequeño forrado en paño rojo, del tamaño de un niño de diez años, permite al espectador sentarse para escuchar la interpretación de la pieza y seguirla con la partitura que se encuentra en la sala.
Dorada sobre papel negro brilla una partitura manuscrita, de diez hojas, con pentagramas hechos a mano y de particular notación, resultado del trabajo conjunto entre Bacal 2 y Gómez Canle. Partiendo de un estilo musical romántico y jugando con su analogon paisajístico en las pinturas de Gómez Canle, Bacal se inspira en una pieza del compositor noruego Edvard Grieg, La Sala del Rey de la Montaña, llevándola a un lenguaje musical contemporáneo. Una grilla de intervalos de tipo minimal desarticula la melodía organizándola en conjuntos sonoros fragmentados a espacios regulares en sincronía con el video. Los intervalos de caída de las 104 piezas del tetris definen a priori, un tempo cuya velocidad es una unidad temporal de 72,6392 bits por minuto. Como resultado se escucha cada evento sonoro a una distancia de dos compases, sin embargo, a pesar de la concepción estructural del tempo la pieza es interpretada delicadamente. La ejecución de Violeta Nigro Giunta convierte la “suite” en algo leve y suspendido.
Las cinco pinturas realizadas en el 2007 y el sugerente objeto en vitrina, ubicadas en la pared enfrentada a la partitura, se conciben como una suerte de stills del video donde la iconografía de la montaña se vuelve una constante y juega con las variaciones de montañas que presenta en las tres pinturas-objetos que enfrentan al video. Las pinturas al óleo de pequeñas dimensiones realizadas sobre madera, muestran paisajes flamencos con incrustraciones de figuras volumétricas en dorado a la hoja en forma de tetris. Diminutos faisanes, bosques y laberintos pintados en oro aparecen entre pirámides escalonadas que se esconden detrás de una montaña que sonríe, sin duda, para Gómez Canle se trata de “un modo de representar lo sobrenatural, lo mágico.”
Sus pinturas y objetos evocan una metafísica geométrica cercana a las producciones del artista argentino Roberto Aizenberg, al cual dedican la pieza para piano. Asimismo una referencia solapada se lee en una de las pinturas de montaña, donde tres cuadrados dispuestos en la línea de horizonte se ubican a observar la inmensidad de la naturaleza, recordando Padre e hijo contemplando la sombra de un día.
La belleza de la instalación de Gómez Canle resulta del poder poner en escena la idea romántica de la contemplación, tanto en los objetos como en la apreciación de un lenguaje sonoro, aunque sin las huellas melancólicas de un pasado, sino mas bien sonriendo como la carita animada del personaje de la montaña. Existe un solapamiento de estilos en la propuesta de la instalación: romántico, constructivo y hasta un manierismo paisajístico; también una yuxtaposición de medios y despliegue de técnicas tradicionales propias del oficio de la pintura, y aún así la reunión de estos objetos es ‘natural’. Se trata de una instalación exquisitamente articulada para que un espectador disfrute los sonidos de esa suite y vea objetualizada la música en la partitura. Una suite que sólo artistas de una generación joven
pueden atreverse a imaginar juntos como sucede en esta ocasión.
Teresa Riccardi
1- El Tetris es un juego de rompecabezas ruso inventado por Alexey Pazhitov en 1985 cuando estaba trabajando en la Academia de Ciencias de Moscú. Son piezas bidimensionales de cuatro bloques en distintas disposiciones que caen de la parte superior de la pantalla. El jugador no puede impedir esta caída pero puede decidir la rotación de la pieza (0°, 90°, 180°, 270°) y en qué lugar debe caer. Cuando una línea horizontal se completa, esa línea desaparece y todas las piezas que están por encima descienden una posición, liberando espacio de juego y por tanto facilitando la tarea de situar nuevas piezas. La caída de las piezas se acelera de forma constante. El juego acaba cuando las piezas se amontonan hasta salir del área de juego.
2-Nicolás Bacal menciona que en la partitura, además de los signos tradicionales de notación musical se incluyen “notas cuadradas atetrizadas a modo de inflexiones que se asemejan a las partituras analógicas”. Entrevista realizada al artista el 22 de junio de 2007.

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