Tomás Fracchia
Tomás Fracchia es, desde hace más de veinte años, un tenaz practicante del arte de la pintura. Dibujó un tiempo con modelo vivo en la Asociación estímulo de Bellas Artes y en la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Por entonces hizo también sus primeras exposiciones y comenzó a dar clases de dibujo y pintura.
Dos aspectos de su biografía pueden tener importancia para entender su obra: En primer lugar los viajes; muchas de sus pinturas remiten a sus frecuentes excursiones por el país. También Europa - donde expuso en la Casa Argentina de la Cité Universitaire de París y en la Kunst-Haus Castrop-Rauxell en Alemania - y sus estadías en Nueva York han influido, aunque de manera diferente, en su maduración como artista.
En segundo término, el intercambio con y el trabajo cerca de sus amigos pintores; costumbre que no ha abandonado jamás, probablemente porque es un elemento imprescindible en el modo de ser artista de Fracchia.
En este último sentido, puede entenderse también su participación en 1996 en el programa de becas Kuitca.
La muestra en la sala 3 recoge el trabajo del último año y medio; una serie de pacientes paisajes en témpera. Están pintados en formato más bien pequeño, acorde al espíritu íntimo y reflexivo que es habitual en él. Las líneas definen espacios irregulares, formas planas, que limitan los elementos del paisaje (nubes, rocas, playas).
Sus colores están cuidadosamente elegidos. Restringe las opciones y las trabaja y distribuye inteligentemente. Fracchia señala que su preocupación es estudiar las relaciones entre los distintos planos y los colores. Se apoya, para esto, en uno de los temas que mejor conoce y con los elementos que le son familiares: algunos autos y construcciones que evocan viejos balnearios o centros turísticos solitarios y olvidados.
No obstante, el enfoque es muy diferente al adoptado en ocasiones anteriores. Por un lado está el reemplazo del óleo por la témpera que evita las distracciones a las que podría inducir aquél. Además, el planteo manifiestamente geométrico da lugar a formas imaginativas lindantes con la abstracción. Finalmente, hay un cambio sustancial en la importancia relativa de los elementos: los autos y edificios, antes desempeñando un papel central, son ahora diminutos rastros en la inmensidad del paisaje; signos de la ausencia.
Mariano Lastiri
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