Andrés Sobrino. Últimas obras. Obras Permanentes.
Andrés Sobrino hace una instalación de sus diferentes modelos de pensamiento puestos en acción al día de la fecha, actualizados. Desde hace mas de diez años, Sobrino viene desarrollando sus modelos de toma de posición sobre la geometría. Citando a Gabriel Werthein, Sobrino toma la abstracción geométrica para hacer otra cosa con ella, la usa de soporte de una operación poético conceptual, de una operación de transformación y redireccionamiento del flujo semántico. Esto lo habilita a una especie de flotancia sobre las formas históricas que las vanguardias geométricas indagaron tan exhaustivamente. Sobrino las toma y las baraja con enorme libertad. Y luego las instala en una suerte de diseminación cuidada, ficticiamente azarosa, las partes del discurso se distribuyen, como si esto pudiera ser parte de un proceso natural en la espacialidad de la instalación. Por eso es que esta exhibición sorprende en el sentido de que es como si un autor hubiera esperado años la posibilidad de reeditar de manera más vital que todos sus originales, una colección de distintos grandes éxitos. Todo tiene antecedentes en su obra histórica, pero ésta está nueva fresca, viva, y hay un aire de revancha, una beligerancia en esto. Las piezas ajustician, Sobrino ha dado mucho argumento a una generación de reeditores del constructivismo rioplatense y sus primos Madí, concretos y otros geométricos. La muestra es como una gran retrospectiva en actualidad sincrónica. O como planteó Max Gómez Canle “es una antológica de Sobrino”.
Otros.
Me cuenta Andrés “estuve hablando con Horacio Zabala en la muestra. El reconocía un profundo estudio sobre el conceptualismo y el arte concreto manifiesto en la obra, textos e instalaciones, reconocía seriedad académica en todo el proceso. Y yo pensaba que todo este recorrido en realidad lo había hecho desde la intuición y solo como un observador”.
Sobrino es un observador. Toda su obra tiene por punto de partida una mirada que se activa y detiene con una mecánica absolutamente rara y personal. Siempre he sentido que su marca de identidad reside en la redefinición de la zona de contacto entre pigmentos.
De esta observación general, de esta mirada paneo sobre el derredor concreto _ entorno _ contexto teórico social, Sobrino recorta arbitrariamente las zonas que su interés puntualiza, acentúa y desarrolla como puntos de partida independientes del mismo mecanismo de identificación y exposición polisémica formalizada.
Tal el caso del uso de los Textos. “Junks mails (viagra/marketing) textos que representaban perfectamente la idea del formalismo o el arte concreto sin tener que hablar de arte.”
”El tercero es una cédula que encontré googleando obra de Ad Reinhardt y apareció esta especie de recorte de diario del NY Times”. Sobrino dixit. La construcción final consiste en 3 paneles de textualidad negra sobre fondo blanco que respiran un impenetrable y aterrorizado poder. El sexo, la caligrafía y la ley que patentizan un estamento de funcionamiento del mundo, el mercado y la falocracia exitista recontextualizan la practica artística.
Acá abajo notas puntuales de Sobrino.
”Cielo infierno (piso). El cuadrado negro está basado en la fórmula de T. H. Willcocks un matemático inglés que encontró la forma de calcular 24 cuadrados perfectos que conforman a su vez un cuadrado final, linda metáfora para la representación del infierno! Mientras cielo, pobre!, no llega a ser un cuadrado y eso que está calculado con rectángulos divinos de sección áurea!” / ”Las fotos, son tomas directas, aproximaciones de la lente hasta salir de foco tomando la luz que reflejan ciertos objetos, la imagen es una de aproximadamente 40 disparo.” / ”Diagonales. Aparecen junto a una buena cantidad de bocetos en los cuales me encuentro tachando sistemáticamente pequeñas obras formales, rompiendo sus estructuras y rigideces, surgen de una especie de negación...” / ”Asimilación de un círculo, no es casual, girando 1º 180 veces un cuadrado obtendremos un círculo perfecto.”
Yo me permito agregar: Sobrino es fresco. La geometría luego del exceso hiperactuado de interés que institucionalmente ha suscitado, no se siente como un espacio de frescura productiva. Andrés Sobrino se diferencia de todo el marco cultural, de su paisaje, porque la suya es una obra abundante en oxígeno, en recorridos vitales, las señales marinas y las participaciones humorísticas de este tucumano genial lo distancian de la intelectualidad asexuada de los simbolistas, él sólo en el horizonte, recorta su presencia limpia y magna sin ruidoso contexto sindical de libro opaco de historia del arte. Viento y aire rico y limpio. El color vivifica saturado y sobrio como en una luz de las 7 de la tarde. Su refinamiento es imposible de imitar. Por eso lo admiro. La obra de Andrés Sobrino, erotiza por su inteligencia. Personalmente trabajar su obra en las paredes me da ganas de vivir. Es la alegría curatorial perfecta sentir en el cuerpo como Sobrino conoce cada palmo de su discurso y como se seduce y se alegra el espacio en presencia de su monumental actitud moderna.
Florencia Braga Menéndez
http://www.ramona.org.ar/node/14824 |
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