NO SHOCK, NO SCANDAL.
JUST A COUPLE ON HOLIDAY.
Digamos sólo los preámbulos de una acción, una escenografía casera o esos pases de tiempo donde quedamos congelados por el rayo del recuerdo. Pero también la excusa de la mancha en la piscina como una manera de acercar los cuerpos en la adolescencia o el castañeo físico al pronunciar el nombre propio. Desde una sensualidad ostentosa se guiña a la belleza, al erotismo, a la adolescencia y a todos los posibles espacios intermedios, que aquí tienen forma de silueta, de patrón. Como si se tratara de una presentación de un show de moda a lo Wendy & Jim, esos cuadros vivientes habitados por púberes y tonos monocromáticos donde las prendas dejan de ser objeto para pasar a ser actitud y básicamente tonos de posibles comportamientos, estas pinturas actualizan las fantasías del cine de terror modelo años 80, donde se mezcla suspense y sexo dentro de un contexto adolescente. Mostrar una construcción, el grado donde la ficción pasa a ser protagonista y en el que no importa lo que se narra sino ese “tono” que aquí tiene carácter de avance.
Tracks y fuentes que hacen de proceso de gestación, pero también de statement panfletario: Madame Hollywood/ Hold me, touch me / Las vírgenes Suicidas/ Bully / Elephant / Presque Rien / 2046. Más que red de influencias zona de pasiones con la que se moldea este desenlace formal, en el que las fotos a modo de trasmisores determinan cada pintura. También imágenes que rastrean esas zonas de tensión de lo convencionalmente bello mostrando una cierta ambigüedad sexual a modo de estudio pictórico, pero que al mismo tiempo concentran biografías, obsesiones, nostalgias prolongadas y actitudes de un malote hipotético (¿poética masculinidad?) donde “the revolution is my boyfriend” (BruceLaBruce) sería el mejor estribillo.
En los pasajes de Juan cada protagonista contiene su propio relato, colmado de intenciones narrativas y bajo la exploración de las posibilidades de comunicación con el fin de hacer de cada imagen no un vehículo dilatado de información, sino las cuotas de información imprescindibles o lo que es lo mismo ajustar la mirada a la medida del deleite. Una acción impredecible, repleta de escenificaciones, preámbulos, ritos de género, guiones cinéticos y forzados pasajes intimistas. Se trata de un abultado relato a modo de suma donde un título "All models 18 and over ” resume el origen de estas imágenes, pero también formula un procedimiento de trabajo en el que la captura y la transcripción modelan sobre un monitor. Pero estas escenas están saturadas de barniz como si se tratara de papel glossy, ese que nos perfuma al dar vuelta la página, como si al brillar la tensión se desdibujara. No sabemos nada de esos golpes, de ese maquillaje desubicado en mitad del rostro, las instancias dramáticas no tienen origen ni consecuencia: brillan.
Un anhelo: “que esta muestra se pueda ver como quien ojea una revista”.
Mariano Mayer
Madrid 005 |
|
|