Juan Tessi
MK galerie - Rotterdam
Ago - Sep 2003
Curaduría: Florencia Braga Menéndez
Escarcha en la piel helada de la rosa trémula o el
voyerismo de la rosa solitaria de invierno
Mientras que en su anterior producción Juan Tessi
incorporaba apenas la tensión de la soledad inherente
a sus personajes solitarios ("Been loved"), en esta,
su última serie, el personaje se reconoce como fuera
del momento idílico que se desarrolla frente a sus
ojos. Las escenas de los óleos de Tessi miran en la
medida que parecen ser mirados por alguien y saberlo.
Sorprendidos en la intimidad, los personajes revelan
la melancolía del ojo que los observa.
Sus jovencitos acusan una inocencia seminarista,
diferente de la espontaneidad diurna y estival que
destilaban las piezas que exhibió en la galería Braga
Menéndez Schuster en el año 2002. Probablemente más
conflictuada y más sincera, la sexualidad de sus
personajes parece ahora atravesada por una suerte de
dramática perspectiva religiosa. El verano terminó y
en el espejo del living de la casa de los padres el
reflejo se percibe menos libremente sexuado, la
soledad como castigo divino en el imaginario infantil
idealizado inunda de semen frío la pupila. Los cuerpos
violáceos, cianóticos de solos, tiemblan espiando la
calidez del contacto ajeno. Tomados casi
exclusivamente de sites rusos, los personajes habitan
escenarios empapelados, amoblados finamente con nobles
maderas antiguas y sobrias ebanisterías, que
reproducen el católico espíritu mobiliario de la sala
de la casa familiar de la infancia. Todo lo conocido
se revela sórdidamente y el living deshabitado, sin
familia, huérfano, huele oxidado y frío como después
de un éxodo profundo. El tiempo se llevó las rosas y
el perfume desolado de la naturaleza muerta contrasta
con el entorno hogareño íntimo y cálido, como visitar
con ojos muertos la luz oprimida del polvo
plastificado sobre los objetos.
Postales viejas, vacaciones remotas, abrigos calientes
y padres protectores, encuentros, besos en la nieve,
una película del pasado reinventado, deseado. Una
película de amor imposible. Pariente cercano del
clima opresivo del cine de Francois Ozzone, hay una
censura, un orden de tragedia. Tessi disfraza el
desnudo con un vestuario de porno amateur. Tessi
repinta sobre tapas de discos antiguos seres más
perdidos en el tiempo que en el espacio, un universo
sedado duro, congelado ansiolítico. La pintura que
abandonó los exteriores hace un montaje quebrado de la
realidad exponiendo la violácea superintimidad del
invierno del cuerpo.
La paleta gélida, la pincelada más profunda que
espesa. La luz es más sujeto que la representación
objetiva del cuerpo. Exuda tristeza el ojo sin cuerpo
que asiste al temblor de la caricia ajena. Se nublan
los cielos. El amor sucede lejos.
Florencia Braga Menéndez |
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