La sala 3 sirve de marco a sus fantasías proveyéndolas de la intimidad necesaria.
Esta exposición de pinturas y algunas esculturas confirma la calidad y variedad creativa de este artista. Excepción hecha de un San Jorge de mayor escala, las pinturas de Max Gómez son de pequeño o mediano formato y de una técnica sofisticada. Pero aún en lo pequeño consigue evocar una misteriosas vastedades. Abunda en bosques y montañas rocosas en donde surgen objetos, árboles, animales que respiran un aire húmedo y quieto.

Su pintura es una confrontación de mundos dispares: en ella dialogan imágenes recuperadas del renacimiento flamenco con la geometría que las imágenes digitales han hecho familiar.