Pablo Lozano
noviembre 2003
Museo de Arte Contemporáneo de Bahía Blanca

"Obras 1999 - 2002"

Objetos destinados al contacto caliente de la actividad humana, trepadoras, toboganes, escaleras, juegos. Impecables como nuevos.
Objetos para trabajo corporal, para el juego corporal, para la utopía corporal, vacíos.
La oferta material de la felicidad y el vacío de actores.
La metonimia de una ausencia, la infancia, la vida,  transforma juegos en arquitectura carcelaria.
Una brillante construcción conceptual objeto-lugar, el objeto en tanto lugar del sujeto. Los bellos fantasmas de la inacción.
El aire compacto como una pesadilla.
un sueño del mundo, del mundo como si pudiera ser contenido en una pecera.
Pablo Lozano desciende lenta y solitariamente sobre el parque, el jardín, el garage, el cuarto que no se percatan de su presencia, porque el tiempo se ha suspendido.
Crónicas marcianas de la Tierra y la extrañez de no saber a dónde han ido todos.
La soledad del sujeto sin nostalgia del otro, del mundo. Bello

Florencia Braga Menéndez 1999

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PABLO LOZANO Y NATALIA CACCHIARELLI     
Gustavo Mandará
(Suplemento Arte y Espectáculos, Diario La Nueva Provincia, Bahía Blanca  02 - 11 - 03)

Una bahiense de pura cepa y el otro, porteño de Parque Patricios, estos jóvenes artistas, hasta el 30 de este mes exponen en conjunto en los salones del MAC. Aquí revelan aspectos de las diversas obras que el público ya puede observar en los salones de Sarmiento 450, los cuales estarán abiertos hoy, entre las 16 y las 20.

     -- ¿Qué le están mostrando a quienes se acerquen en estos días al MAC?
     -- Pablo Lozano: Obras que hice entre 1999 y 2002. Es una pequeña restrospectiva en la que incluí los que considero mis mejores trabajos durante ese período. En total son diez cuadros.
     Natalia Cacchiarelli: Parte de los trabajos que traje acá, acabo de mostrarlos en la Galería del Infinito de Buenos Aires en una exposición que se titula "Hebras". Casi todos los hice este año y son pinturas sobre telas.
     -- ¿Qué características tienen las obras que exponen?
     -- Natalia: Los míos son cuadros muy pequeños. Con decir que algunos tienen apenas 6 centímetros de lado...
     "Como su nombre lo indica, se refieren a cierta forma de continuidad de la línea. Hay otra serie de 13 por 18 centímetros, además de algunos más parecidos a otros trabajos anteriores. El efecto geométrico quizás esté dado por el montaje de la obra: un conjunto de pequeños cuadros que conforman una estructura bien rígida, aunque si se mira bien, el contenido de cada uno termine no siendo tan rígido como el conjunto.
     "También voy a mostrar en otra sala algo nuevo que estoy haciendo en acero inoxidable y se relaciona con una cuestión de pintura objeto. Tiene algo de trabajo minimalista, en el sentido que no es obra intervenida directamente por mi mano. Yo lo diseño a mano y lo mando a hacer a un taller donde cortan el acero con un laser.
     "Además traje algunas xerigrafías que hice en España donde tengo bastante trabajo con un taller. Esto último aún no lo había mostrado en el país".
     Pablo: Yo traje acrílicos sobre tela, generalmente en formato de mediano a grande. Me manejo siempre por series, tomando un objeto que me guste por motivos estéticos, nunca por significación, y lo desarrollo en cuatro o cinco trabajos.
     -- En este caso, ¿cuáles son esos objetos?
     -- Esos juegos infantiles de plaza modernos que uno lamenta no haber sido chico hoy en día para poder usarlos, también hay camillas de dentista y ciertos juguetes que parecen flores. Nunca hay presencia humana en mis cuadros.
     -- Alguno puede sentir cierta inquietud con lo de los sillones de dentista...
     -- Puede ser. Pero los elegí porque me gusta su forma. Son objetos con una estética buenísima. Me gustaría tener uno en mi casa para sentarme a leer o tirarme a mirar televisión. No los relaciono para nada con el dolor.
     Natalia: Además, al estar todos pintados en tonos pastel, si bien se identifica claramente que son sillones de dentista, terminan teniendo una apariencia super inocente. El color les saca esa cosa de tortura que tienen este tipo de objetos.
     Pablo: Esta serie fue expuesta en la galería de Federico Klemm hace dos años y anduvo bastante bien.

Grandes esperanzas.
     -- Pablo, ¿cómo espera que los bahienses vean sus trabajos?
     -- No sé si espero que los vean de determinada manera. Me conformo con que se acerquen a observarlos y, de paso, me conozcan.
     -- ¿Qué técnica utilizó para elaborarlos?
     -- Primero tomo los objetos de un catálogo o los fotografío. Después, a través de diapositivas, los proyecto a la tela, restándole, algunas veces, ciertos elementos de la foto. Lo que siempre hago es modificar el color. Es una especie de hiperrealismo, con un toque bastante más pop.
     -- ¿Es la primera vez que puede verse algo suyo en nuestra ciudad?
     -- No. Ya había participado en dos bienales organizadas por el MAC. En la de 1998, incluso me dieron una mención.
     -- ¿Vive de la pintura?
     -- No todavía. También soy maestro de plástica y cubro algunas suplencias, pero no es algo que quiera hacer para toda la vida. Además, un cuadro que se vende, equivale a tres sueldos de docente lo que te termina mal acostumbrando. Mis proyectos están más en un taller que en un aula...
     -- La necesidad de vender, ¿condiciona a la hora de crear?
     -- No. Nunca pinté un cuadro especulando con sí se podía vender o no. Soy de los que creen que hay público para todo y no pienso que exista un arte para vender más que otro.
     -- ¿Sienten que vivimos en un país donde no está generalizada la cultura de comprar cuadros?
     --Pablo: Sí, pero veo que esto se está modificando.
     Natalia: Coincido con eso. Hay muchos coleccionistas jóvenes que tienden a retener obra de artistas de su generación, la cual es económicamente más accesible en comparación con otra. Así se está armando una especie de mercado de cara a un futuro no muy lejano. Hay una gran movida de patios emergentes y galerías más under que están haciendo una especie de contrapeso con lo más tradicional.
     Pablo: Para quienes toman al arte como inversión, lo que hoy es contemporáeno, dentro de un tiempo se va a cotizar más. Hay cada vez más gente que está cambiando su visión y el status que antes les daba tener ciertos automóviles o casas, ahora está siendo marcado por el arte.
     -- ¿Cómo decidieron hacer esta exposición juntos?
     -- Natalia: Desde 1998, cuando compartí una muestra con Laura Rojas que no exponía aquí y tenía una fecha para este año. La directora del MAC me sugirió buscar otro artista joven para compartir las salas y me pareció bueno ofrecerle a Pablo.
     -- ¿Tienen previsto estar presentes durante la muestra para conversar con los asistentes?
     --Natalia: Sí, es algo que me gusta mucho. A otros artistas de nuestra generación no parece interesarles tanto.
     Pablo: unque no pueda quedarme más allá del domingo, me interesa mucho el reto de exponer en el interior, ante un público que no conozco mucho. Me fascina la posibilidad que puedan entrar familias para ver qué es lo que hay, sin saber mucho de que se trata y después, si quieren, escriban algo en el libro de visitas. Está bueno que sean opiniones y puntos de vista sin compromisos, más frescos y más vírgenes.
     Natalia: Muchas veces es más enriquecedor lo que puede decir alguien que entra a una muestra mientras da un paseo que lo que se puede recoger en el ámbito cerrado de una galería, cuyas restricciones de ingreso suelen inhibir bastante a la gente común, donde, a veces, para acceder hasta hay que tocar timbre por cuestiones de seguridad.

Gustavo Mandará