Lorena Ventimiglia
Astróloga, retratista y directora de arte en largometrajes, Lorena Ventimiglia reunió estas cualidades en su último trabajo que, como en ocasiones anteriores, utiliza pinturas como parte de una instalación, creando una obra con varios niveles de complejidad.
Pero el origen del trabajo de Lorena se remonta a 1998. El retrato ha sido una constante desde esos primeros años. Tomando como modelo fotos carnet, reconstruía las caras por planos de color de acrílico empastado.
Más recientemente le han encargado de la Casa Real Española retratos de los monarcas para la Colección Real Española.
Varias exposiciones a lo largo de estos años dan cuenta del lugar que Lorena supo construirse en el mundo del arte. Entre ellas se destacan especialmente las de BMS Darwin, el Centro Cultura Recoleta, Arte B.A., Museo Nacional de Bellas Artes, Estudio abierto y el Centro Cultural Borges.
En el 2004 fue invitada a concurrir a la residencia para artistas en el Centro Cultural Andraxt en Mallorca, España, donde también exhibió su obra.
Fue allí donde decidió cambiar radicalmente su enfoque de la pintura. Es la vieja política del arte de tomar un riesgo para evitar otro mayor: cambiar para no dormirse. Del acrílico pasó a la acuarela. Empezó a pintar cabezas de osos y conejos como de ilustraciones infantiles pero que evidencian una fragilidad conflictiva en leyendas en sus remeras. Uno se ve enfrentado a una tensión entre lo atractivo de la belleza y la incomodidad que puede producir el dolor ajeno. El resultado es la serie de "retratos" que son el componente fundamental de su instalación en la sala 1. Ejemplifican tipos de personalidades o estados como parte de una escenografía que simula el estudio de un astrólogo con las paredes tapizadas de verde, libros y las pinturas.
El carácter general de los osos, opuesto a la individualidad del retrato, permite al espectador identificarse con alguna de las tipologías y si lo desea puede dejar sus datos para que se le envíe su carta natal.
Sin una de las paredes, la sala se abre hacia el público y hacia la calle, haciendo las veces de vidriera también. Todas estas capas de la obra permiten moverse en una variedad de niveles a través de los cuales Lorena construye este organismo complejo que se funde imperceptiblemente con el mundo.
Mariano Lastiri
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