Salamanco es de los que confían en su obra, porque en lugar de malgastar energía en poses de joven genio transgresor, comprendió tempranamente la economía de volcar su vida en su pintura.
Hoy su imagen puede diluirse tranquilamente detrás de sus pinturas, porque ellas estarán allí colgadas, serenas e imperturbables. Hernán ha conseguido girar bruscamente el rumbo de su producción pictórica y, sin embargo, continuar en una dirección coherente: sus enormes carteles, chapas provenientes de la oferta inmobiliaria utilizadas como soportes de sus últimas pinturas, resulten la consecuencia «natural» de otros trabajos recordados muy distintos, pero al fin de cuentas, muy emparentados.

Animales salvajes, extraños deportistas, nieve acumulada en un techo, incendios, playas desiertas, un auto de TC 2000. ¿Qué significa este inventario de aspecto incoherente, arbitrario y discontinuo? ¿A dónde nos conducen estas imágenes opacas?
La pintura de Salamanco parece formular más preguntas que ofrecer respuestas; no nos conduce a ninguna salida, conclusión o moraleja tranquilizadora. Por el contrario, permanecemos recorriendo y enfrentando las pinturas (como esa esfera negra que encontramos merodeando libremente por la sala), sintiendo de un modo físico que algo de nosotros queda adherido en cada una de las imágenes propuestas. Es una pintura sumamente sensual y atractiva. Estructurada, al menos en una primera instancia de lectura, conforme al concepto de arte con el que el visitante promedio se siente cómodo.
También es indudable el magnetismo que estas pinturas suscitan, captan nuestra atención de modo ineludible y así se tornan eficientes y certeras. Resultan engañosamente nítidas, pero a medida que les damos nuestro tiempo e interés, se vuelven incómodas, tensas, turbias y amenazantes. Sucede que entre ellas se teje una red invisible de desencantos infantiles, de utopías desmanteladas, de frustraciones individuales y colectivas, de locura y soledad.

Fernando Brizuela


De arriba abajo y de izquierda a derecha

1.  Magno. Esmalte sintético sobre chapa 100 x 200 m. 2004
I.B.H.S. Acrílico sobre tela 0.30 x 0.30 m. 1999
      
2.  Bowler II. Esmalte sintético sobre chapa 200 x 200 m. 2004

3.  Helado. Esmalte sintético sobre chapa 200 x 200 m. 2004

4.  Bowler. Esmalte sintético sobre chapa 200 x 200 m. 2003

5.  Duplex Modelo. Esmalte sintético sobre chapa 300 x 200 m. 2004

6.  Vista de la Instalación