Eduardo Capilla
Hasta el 16 de Septiembre
 
     

¿Hay algún patrón que pueda unificar la obra de esta muestra?

Hay un patrón, sí. Casi te diría un patrón de comportamiento más que conceptual. Yo hace seis años estudio Ikebana que es el arreglo floral oriental. Y el Ikebana está un poco dedicado a la belleza en el crecimiento de la naturaleza, ése es como el leit motiv, para decirlo de una manera occidental, del ikebana. Ellos tienen muchas reglas y reglas muy precisas para mirar la belleza, no es como la belleza en occidente que es relativa a una moda o a un estilo. La belleza para Oriente tiene reglas precisas que se pueden observar en el crecimiento de las plantas, en la formas de las flores o en las formas de crecimiento de la semilla  a la planta. Entonces ese estudio del patrón de crecimiento fue lo que generó una especie de patrón para esta muestra. Como si en mi mano pudiera haber copiado el pulso, una identificación con este crecimiento o una forma de representar ese crecimiento.

¿Qué cosas –preocupaciones, estilos, inquietudes- ves que se vienen manteniendo desde que empezaste a producir más prolíficamente, a comienzos de los 80?

Ya en el 79 empecé con el descubrimiento que iba a ser mi investigación hasta el día de hoy, básicamente. Esta muestra tal vez es una primera excepción en esa investigación. Fue en ese momento la fascinación por descubrir el mundo en términos de indeterminación o de una batalla en contra del conocimiento. Definitivamente en contra, no un agnóstico, una batalla en contra. El conocimiento a mi me parece algo absurdo: el conocimiento, la conciencia, me parece muy divertido cuando una persona espirituosa tipo Dalai Lama habla de conciencia con total ingenuidad. Porque conciencia es “conocimiento común”. De hecho ya la palabra involucra la ciencia, cosa muy lejana a lo espiritual. El otro día vi un libro de alguien que se llama Sosho, Rojo, Ojo... ¡Osho! El libro se llamaba “Conciencia”, de Osho.

¿La ciencia está sí o sí en contra de lo espiritual?

La ciencia está un poco en contra de todo, especialmente de la vida. Pero justamente es esto de qué cosas de esa época yo mantengo... Un poquito antes de los ochenta yo empecé un proyecto que se llama Noción. La diferencia entre noción y conocimiento básicamente es que noción no pretende determinar nada. Noción es un acercamiento a las cosas, un estado dinámico, no llega a confirmar nada, ni determinar, ni conformar, sino que se va acercando a cada instante y se establece una comprensión pero es una comprensión no determinada. La ciencia es todo determinaciones: una estrella pesa... tanto. Un átomo pesa tanto. Entre lo que pesa la estrella y lo que pesa el átomo nosotros supuestamente comprendemos el universo con la ciencia. Para mi era un gran vacío eso y por eso me entusiasmé con otra modalidad de compresión totalmente diferente a la conciencia, entonces empecé a ver por qué había tanto crédito al conocimiento, tanto crédito al texto, a la palabra. Y hay un par de cosas que creo que hacen que eso haya cristalizado, por ejemplo la Ley. La gente cree que lo dicho y escrito es la verdad por el sólo hecho de estar escrito o impreso. Y trabajé mucho en eso pero en términos plásticos al principio, disolviendo esa oposición sujeto-objeto, que es lo dicho, y que en el campo visual podría ser figura-fondo Yo disolvía eso. No ponía ni figura ni fondo. Pintaba de un sólo color y ésas fueron las primeras experiencias Noción.

Por eso llevabas un color a su brillo máximo, por ejemplo...

Esos colores (en general muy claros) llegaban muy gradualmente a zonas blancas, (brillo máximo). Generaban en primera instancia una insinuación de un posible contenido para comenzar el dialogo. Luego, con la aproximación del espectador, esto se desvanecía y comenzaba una etapa de expansión y contracción simultánea, generada por la indeterminación y , supongo,  por problemas de la voluntad, como comprobé en diferentes  experiencias. Cuando uno mira proyecta también su intención /voluntad  a favor y por fe de lo que ve, con los espacios indeterminados esta voluntad se amplifica fenomenalmente. En realidad el color es infinito entonces es medio ambiguo decir “un solo color”.
Materialmente yo usaba un solo color o una sola mezcla cuando la pintaba sobre el panel. Pero en esos soportes que yo llamaba “soportes noción” vos te acercabas y como no había un mensaje escrito y tampoco el espectador podía traer un mensaje previo, la compresión se sucedía a cada instante. Yo creía --cosa que me decían que no era posible, en términos de lenguaje-- en la posibilidad de una lectura de lo que es supuestamente un solo color pero que va variando a cada instante, con el pulso de la luz que ilumina, con el pulso de tu respiración y de tus ojos vibrando y viviendo. A cada momento eso iba variando. Siempre creí mucho más en el espacio fenómeno que en el espacio figurativo. Creía en eso, creo en Noción. Lamentablemente el proyecto no tuvo un contexto académico.

¿Por eso no hay casi registros escritos del Proyecto Noción?

Claro, pero voy a ejemplificar esto con algo que pasó con Borges: Jorge Luis escribió y luego se imprimió para la memoria literaria internacional que “la meta es el olvido”. Y sí, la meta del género es el olvido, pero no del individuo que se iluminó y pretende comunicarlo. Fuimos tan testarudos con el proyecto Noción que obviamente desde sus propósitos divorciados y en contra del conocimiento no lo hicimos rodar en el marco del conocimiento común o la conciencia. Le hubiera hecho falta también a este proyecto un contexto académico. Porque las cosas tienen un rumbo formal, la vida de relación es formal, hay todo como un mundo abajo informal y sensible pero el contexto académico le hubiese venido bien en términos de difusión y logística para su desarrollo. Noción fue como una primera resemantización que hice de este concepto . ¡Pero era tan obvia visualmente! Prácticamente las primeras pinturas eran un sinónimo visual de la palabra noción. Y a mi me abrió muchísimo la cabeza pensar en términos de indeterminación y en términos de no dar ninguna idea acabada. Eso abrió muchísimo el camino.

Era una época en que las fotos que salían fuera de foco se tiraban. Todavía no existía la computadora en los hogares.
También éticamente hubo cambios tremendos... Lo ves cuando un artista te habla hoy de un credo, como puede pasar con muchos de la década del 60. Eran más posibles los credos en la época en que un 15% de la población mundial estaba bajo la línea de pobreza. Hoy está en un 80%  entonces todo lo que uno apuesta al arte para mejorar el mundo... o ese tema humanista que tenían los artistas mas habitualmente antes se relativiza.

Vos no creés ahora que el arte sea “salvador” o algo así...

Bueno, habría que hacer una conexión entre las palabras “el” “arte”. Si decimos el arte como algo que sucede de una manera sine qua non.... Hay algo que decía Romero Brest que estaba muy bien (digo estaba por que obviamente los significados  corresponden a sus épocas ): “si vos apagás la luz, ¿dónde está “el arte”?”. Arte era según esta idea algo  que sucedía como una certeza , un  acceso al ser,  en el momento en que un espectador veía una  obra o sentía esa certeza. Si sentís esa certeza, encontrás al ser entre la obra y vos, ahí hay arte. Si no  sucede eso es simplemente una pintura arriba de una tela.

Creo o creía que el arte podía tener esa función salvadora, ahora aquí el tema también favorito de Romero, Lo Ético Lo Estético. Yo no creo ya en eso, o no sé mucho en qué creer ….respecto de la función salvadora. Porque es muy decepcionante para cualquier humano. No solamente un artista sino cualquier persona que haya tenido una vocación humanística –médico, filósofo, sociólogo- hoy tiene una decepción y un sufrimiento enorme, porque está todo muy mal. Sin dudarlo un 80 por ciento de nosotros esta muy pero muy mal.

¿Existe una relación entre esta sensación y la aceptación, como comentabas hace un rato, de que los cuadros son muebles?

Sí, cuando conocí a Romero Brest y tuve oportunidad de trabajar un poquito con él porque  enseñaba en Mar del Plata, decía en la primera conferencia que nos dio: “El cuadro de caballete ha muerto”. Él fue el que me dio la idea de que el cuadro realmente es un mueble, producto de la sociedad burguesa de consumo. Antes eran murales pintados en paredes con un valor simbólico y después  telas transportables: un mueble. Francamente es un mueble. Entonces yo enseguida en la investigación separé el objeto del contenido. Hoy me parece que un dibujo tiene una utilidad, una pintura puede tener la misma utilidad pero con otro peso, con otra forma de explayarse. Si uno hace una diagonal con un lápiz tiene una forma de comunicar diferente que si la pintás con óleo o la grabás en piedra. Pero si está pintado sobre una tela y en un bastidor y colgado en la pared básicamente el objeto en sí es un mueble. Al principio del proyecto Noción escapamos a esta idea del mueble, no quería hacer muebles, por eso trabajaba en parques. Siempre estuve conciente de que las témperas monocromas iban a estar enmarcadas en el contexto visual del ambiente donde estuvieran. Aunque estaba propuesto un espacio fenómeno adentro de ella, siempre iba a tener un borde e iba a estar en algún lugar, aunque sea un parque. Yo estuve conciente de eso, pero un poco conceptualmente lo quise romper, o apoyando los paneles en el piso o usando patas espejadas.

¿Y ahora lo aceptaste?

Nunca lo negué, siempre me gustaron los muebles-pinturas. En Paris más que el Louvre me gustó el Orsay….porque me gustan mucho los muebles pinturas, me gustan mucho las porcelanas, la belleza en los objetos. Siempre admiré la belleza de los cuadros, la pintura siempre me gustó, todas las pinturas. Yo no creía igual que Romero Brest. Sí sentía que en ese momento si yo tenía que hacer algo para mejorar las cosas, para evolucionar, el cuadro de caballete era obsoleto. Ahora pienso que sí, que tenía razón él, que cumplen otra función, que igual que un libro o la anotación en un papel. La visión de él era un poco futurista y se equivocó. Para esas épocas se fantaseaba mucho con el futuro... No todas las cosas se cumplieron. Ya estamos en el 2006 y las casas siguen teniendo sus objetos decorativos y a veces no tan decorativos que representan simbólicamente a la personas  que viven ahí. A veces son un cuadro, a veces son un jarrón. A veces solo para disfrutarlas en las salas de exhibiciones…

¿Cómo se ubican los cuadros de esta muestra en base a estos conceptos que traés de Noción?

Esta muestra no se refiere a Noción, es la primera que hago que no se refiere a esa preocupación. Es como un aprendizaje anexo, una sorpresa que me dio el trabajo con  ikebana. Básicamente la sorpresa que me dio fue la forma de comprender el arte oriental, que sí, tiene mucho que ver con Noción --por eso me sedujo--, pero uno podría decir que acá hay objetos determinados: hay figuras y hay fondo. Yo nunca me lo tomé como que no debía existir la figura fondo, sino que Noción proponía una modalidad de comprensión diferente. Así como antes las fotos fuera de foco se tiraban, lo primero que vi en proyecto Noción es que una foto fuera de foco tenía un poder de comprensión más amplio que una foto en foco. En una foto fuera de foco puedo ver una figura antropomórfica, entonces el contenido es mucho mayor, mucho más amplio que un pelado de tal edad, contextura o problema especifico. Eso fue lo primero que vi y que me pareció fantástico, que me dictó la regla ética: Yo no soy yo sino que también soy el otro y en esta indeterminación, más importante aun, que “el hijo” son “los hijos”. Hay un montón de cosas en esta modalidad de comprensión desde lo ético y desde lo estético que me llevaron a comprender el mundo de otra manera y acercarme a lo que yo quería que fuera el mundo, de otra manera.

Los cuadros de esta muestra fueron producidos con la intención  de crear un estilo , cero conceptual, es decir, que buscan simplemente ser  bellos, como en el diseño de  mediados del siglo pasado, en campos como el de la expresión abstracta. Obvio: es mi punto de vista de la belleza, que hoy, creo, tiene la importancia de garantizarme una asociación directa en el sentido del Bien, el interés básico de toda mi obra.

Es la primera vez que pinto tanto. Todo el procedimiento fue más desde la intuición gestual, sobre esta técnica de trazado que ya había experimentado diez años antes… Encontrar en mi propio gesto y en mi propia forma de pintar lo aprendido en ikebana  la belleza del crecimiento natural. Una manera muy libre, muy indeterminada también. Parece que todo lo que aprendí de la forma de comprensión en Noción me permite ahora volver a crear figuras o volver a crear algunas pinturas donde hay una figura y un fondo. Pero son todas figuras que no terminan de ser ni un pétalo ni una flor, ni nada, sino que un poco representan cómo pueden crecer o moverse las cosas en el mundo.

Entonces aunque esta muestra esté por fuera, está bastante relacionado con lo anterior...

Tienen mucha libertad. Toda la composición de estos cuadros es muy parecida a cómo se rige la composición en Ikebana. Ponía las fotos de los arreglos florales arriba de los cuadros y había una simpatía entre ellos. Yo no lo siento muy diferente. El arreglo floral es el arte más importante allá. Y es un arte efímero, no el concepto de arte efímero del instituto Di Tella, pero tiene mucho de la relación entre cosas vivas: quién lo ve, quién ofrece, qué se ofrece. El performance es una ceremonia también.

No veo mucha relación entre esta muestra y la anterior (“Ego x Geo”), en la que relacionabas “materialmente” el Ikebana con la sexualidad femenina, con alguna dosis de maltrato...

¿Qué maltrato viste ahí? Ok, hay un sacrificio, podría haber sido en otra cultura cortarle la cabeza y tirarla por una escalera. La verdad es que las chicas fueron siempre muy bien tratadas y hasta lo disfrutaron. La pose es sacrificada -hacen de florero- pero es el mismo maltrato que ponerte un tampón.

Pero, entre otras cosas, un tampón no es algo decorativo …
El ikebana tampoco lo es y quizás éste es el punto: para las chicas no fue ni doloroso ni sacrificado, pero debería serlo sí para la humanidad.. De alguna manera, simbólicamente, me agradaría muchísimo que la humanidad se pusiera un pino en el culo. Y no que nosotros sigamos deforestando. No obstante lo que se percibe es que ese pino en el culo esté presentado de la forma más bella posible, exaltando la belleza natural y de la creación como más importante que el hombre.

Bueno, ¿pero por qué no hay hombres entre los modelos?

Hice mi experiencia con arreglos sobre hombres también pero me pareció demasiado hombre, ya que también está el hombre que lo hace (yo). Esto del maltrato no lo vi con las mujeres pero en los hombres sí podía dar el aspecto de un flagelo ya no en el sentido de lo que se merece el género según Ego x Geo, sino algo como homosexual. Yo veía el resultado como un maltrato pero que viraba a un contenido homosexual. La mujer físicamente es continente, el hombre no es continente. Mirá, la opinión se divide en dos grandes grupos: las chicas que piensan que es una humillación y un maltrato, por suerte las menos, y las que lo consideran como un acto de belleza y enaltecimiento de la mujer. Inclusive, alguna que otra me ha llamado con el pretexto de querer hacerse fotos conmigo, pero sospecho que veían detrás de las fotos a un posible latin lover. Además, una confesión: para producir belleza necesito que mi atención esté estimulada o, dicho de otra manera, inspirada por la belleza dada, tanto por las flores como por la chica. Como soy hombre, me gustan las mujeres. Me he quedado sin habla de la tremenda emoción estética. Y vamos a decir que estos arreglos florales son parte el leit motiv oriental y parte el leit motiv occidental, el desnudo femenino que, esto dedicado a las feministas, no tiene nada de malo.
 
Volviendo a esta muestra: ¿encontrás una relación visual o conceptual con Ego x Geo?

Son muy parecidos para mi. Otra relación que encuentro entre esta muestra y el Ikebana es la relación con los 45º, aunque no es la primera vez que la tengo presente. No es ni vertical ni horizontal, y lo vertical y horizontal determina la relación sujeto-objeto. No es ni atento ni introspectivo, rompe con esa forma tan arquetípica. Los 45º son fundamentales en el crecimiento de las plantas, y también en la caída de las hojas, pero en occidente no se le prestó atención, ni siquiera los futuristas. La primera diagonal que me sorprendió fue la de Sol Lewitt en lápiz en una galería de arte alrededor del ‘65. En estos cuadros hay mucho de Ikebana.

Natalie Schejtman

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Capilla en el Museo Castagnino de Mar del Plata