Sebastiano Mauri
Oct - Nov 2003
BMS Quintana
Entre la complejidad y lo esencial
por Alina Tortosa
Sebastiano Mauri ha elegido el ejercicio de la pintura como la acción física y psíquica a través de la cual puede llegar a armonizar este mundo caótico y extremo. Es a través de este medio, y del hacer creativo y estético que implica, que este artista encuentra algunas de las respuestas que busca, para llegar a definir entre la trama de orígenes genéticos, biológicos y sociales diversos, y de los distintos impulsos que lo mueven, un perfil que lo contenga y lo represente.
Esta nueva serie de retratos monocromáticos de Sebastiano Mauri es un paso más hacía esta definición personal y comunitaria dentro de un mundo cuyos elementos esenciales a veces se pierden en discusiones bizantinas que empañan los mismos temas que quieren aclarar.
Sobre una base seca de acrílico el artista trazó con un lápiz negro los rasgos de los rostros que después definió al óleo con pinceladas esfumadas. En estos trabajos sus personajes van acompañados por otras telas del mismo tono sobre las cuales se lee la palabra que los define socialmente: musulmán, lesbiana, etc. Mauri cuestiona y reniega de estas definiciones parciales que condicionan nuestra visión de los demás, o la visión que los demás tienen de nosotros.
En estos retratos sensuales y misteriosos Mauri elude todo detalle anecdótico. Al despojar a sus personajes de su entorno doméstico o profesional, de los instrumentos de trabajo, de la ropa, de todo adorno, aún del pelo, los deja librados a sus rasgos, a la mirada y a la energía que pueden transmitirnos. Ya no sabemos con seguridad a qué mundos pertenecen –ni siquiera sabemos con seguridad si son hombres o mujeres- si sabemos que son vitales.
El hombre es una gama amplia de cualidades físicas, morales y espirituales que no encajan dentro de una sola definición. Los fenómenos del multiculturalismo latente en los últimos veinte años, y el espacio político en el que se ha dado la posibilidad de discutir los derechos de las minorías conflictivas, han convertido el aspecto aparentemente positivo de la aceptación de las diferencias con A mayúscula en la disminución del conocimiento del otro. Que el hombre o la mujer se definan agresivamente desde un solo dato o desde una única cualidad distorsiona y disminuye la estructura compleja y rica de nuestras identidades individuales. Estas definiciones parciales, estas etiquetas, nos empobrecen.
Mauri cree que nuestro perfil social y psicológico se ve limitado por esta aceptación aparente, que lleva a representar al otro justamente por ese único aspecto étnico, religioso, social, moral o sexual, que es solo un dato más dentro de muchos otros datos y cualidades que construyen la identidad de un individuo.
Sus retratos despojados de datos convencionales están lejos de ser anodinos. Es justamente de esta abstracción que surge el sentido profundo de la pintura de Mauri.
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